"Hay que recordar que con quien estamos debatiendo si gobernar o no, son los del opus, hay que recordar que son los que dicen airadamente que condenan ETA y todo su entorno pero no condenan todas las muertes que se han infligido a nuestros antepasados, familiares y del partido. Hay que recordar que debatimos si gobernar o no con los que nos han dicho que 'la memoria histórica es de trogloditas' ni más ni menos que en las rondas de negociación para el Ayuntamiento de Pamplona; que son los que prohíben poner la bandera republicana en la Diputación Foral para una película sobre el alzamiento.. Y no pondré ejemplos tan de política histórica. En serio el PSN quiere gobernar con quien vende a un módico precio los terrenos del CIP Donapea al opusdei?
Quiero pedir desde aquí valentía no sólo para que se salga del gobierno en caso de que no se cumplan las espectativas, también para denunciar todos los chanchullos que se encuentren, del pasado y del presente. Que son muchos.
Antes de seguir quiero recordar que mucho de lo que estoy diciendo no son palabras mías, sino de compañeros de Juventudes Socialistas y de la calle.
Este partido es de izquierdas. Por decisiones como las que vamos a tomar hoy es por las que los jóvenes se alejan de este proyecto. Porque votamos cambio, pero no sólo en las políticas que nos afectan (ley sinde, jubilación a los 67, ...) , votamos cambio en las formas de gobernar pero también en las de la clase política, y ésto no hace más que reafirmarnos en nuestro voto de CAMBIO.
Prefiero mis ideales de pie, andantes o rampantes, como en el escudo de Pamplona, antes que verlos de rodillas a la altura de la gran cintura política de la derecha.
Soy socialista, voy a votar en contra"
Comité Regional PSN II
sábado 18 de junio de 2011 | Escrito a las 12:15 0 comentarios
Comité Regional PSN I
"un partido de izquierdas tiene como norma principal evitar las políticas conservadoras y evitar la proclamación de un gobierno de derechas. Los números dan para hacerlo. Juventudes Socialistas quiere un gobierno socialista."
sábado 4 de junio de 2011 | Escrito a las 17:13 0 comentarios
Jugando de Rojo
Todo hace pensar que este mes de julio de 2010 será recordado dentro de España como aquel en el que la sociedad española, como tal, se miró al espejo y heredó por fin todas esas preguntas que llevaba pensando desde hace ya décadas. La Copa del Mundo de Fútbol y todos los contextos que la rodean hacen de éste un año decisivo socialmente para el futuro de la historia de los más de quinientos mil kilómetros cuadrados que conforman simbólicamente la bandera de la roja.
Ni más ni menos que en fiestas de San Fermín hemos podido ver con nuestros propios ojos cómo una selección de España es la mejor del mundo de fútbol y de baloncesto entre otras, con el apoyo de muchos, y con la mirada por encima del hombro de otros. Más aún, Contador gana su tercer Tour y el deporte de motor nos descubre siempre emociones nuevas.
Los cuarenta y siete millones de personas que el día catorce jugaron de color azul marino asistimos a la culminación de muchos de los esfuerzos que podían ser tecla relevante para el futuro de lo que queremos y de lo que queremos ser. Y la orquilla demográfica de los 80 y 90, al verse también como máximos exponentes planetarios como país, se ve forzada ahora, y de manera muy particular, a introducirse en un debate de ideas y a un diálogo de realidades comunes, representadas ahora con una estrella recién conquistada.
En ciudades como Iruña (de blanco y rojo esos días, e internacional), Bilbo, A Coruña o Barcelona entre otras muchas y otros miles de pueblos, se pudo ver por fin y de forma completamente empírica la realidad que vivimos, el despacho de sentimientos que ello produjo y la reflexión que ahora, hoy por hoy, nos atañe. Cabe destacar que ésta, primeriza y precipitada debido al poco tiempo trascurrido, no puede reflejar más allá que hechos sucedidos en el pasado lejano o en el cercano, y a partir de ahí extraer algunas conclusiones de merecido apunte.
Son ya conocidos los hechos acontecidos en Pamplona esas fechas, pero en otras partes también se protagonizaron o se vieron conversaciones entre rojos y nacionalistas cuando alguno marchaba por la calle con alguna señal de esa estrella, y también algunos sufrieron el desfasado ridículo de los agentes violentos del nacionalismo.
Además, nos sobreviene otro hecho a sumar en nuestra reflexión como Estado al ejecutarse por fin la sentencia sobre el Statut de Catalunya. Su reivindicación de la palabra nación como herramienta de cultura y reconocimiento de una Nación a otra resultan ser inconstitucionales en los 500.000 km2. Por mucho que quieran salvaguardar los términos que la impulsan como parte de una España plural, dialogante y solidaria, el término nación (según el Tribunal Constitucional) solo es asimilable a una unidad territorial, de tal forma que en una misma porción de terreno no caben dos nacionalidades, dos países.
La nacionalización catalana de ese territorio en particular seguramente no supondría tal quebradero de cabeza si la historia no hubiese querido juntar a Petronila (Aragón) con Berenguer (Catalunya) y formar así la Corona de Aragón, porque fue esta corona una unión que participó, junto con Castilla y también de mutuo acuerdo, de la formación de un estado único que sería llamado España. Tal unión de mutuo consentimiento, de por sí, rechaza el argumento histórico del nacionalismo catalán que se autoreivindica con cabezonería manifiesta, en que es algo que les corresponde por definición, mientras critican a los otros desfigurantes de la historia al asegurar que Catalunya fue una nación, cuando lo que fue, en todo caso, es siempre históricamente una unión de diversas comunidades según su conveniencia.
La globalización a la que asistimos, hace plantear seriamente el carácter egoísta del nacionalismo al pretender desgajarse políticamente (y a veces de forma humorística también geográfica y étnicamente) de un Estado del que es parte necesaria en igual proporción que lo es España a Catalunya.
El orden legal y administrativo del 78 marcó un antes y un después no sólo para la política central sino también para los propios nacionalismos desintegradores. Aquí más concretamente, desde la capital de Navarra, anteriormente Nabarra, o Nafarroa, o más todavía Euskal Herria, podemos ver cómo otros desfigurantes reivindican bajo una bandera del siglo XIX e inventada en territorio foral, una historia en la que el gentilicio vasco es utilizado para referirse a los habitantes de aquellas colonias de las que un día fuimos poseedores (y que por cierto alguna vez más también nos traicionaron).
Puede resultar anecdótico además, que aquellos que se tachan de no-españoles alardeen de su identidad nacional a partir de unas fronteras que fueron delimitadas en su día por una corona española. Ni si quiera sin plantearse que puestos a reivindicar la silueta de un territorio geográfico como el vasco, el catalán o el gallego, lo hagan a través de esas otras líneas de separación, que iban por otros montes y playas, y estaban acotadas por otros ríos.
La complejidad de esta España plural hace que el joven asista serio y sereno a tal reflexión. Porque ya sea por las clases de Historia de EGB y BUP, o por las de ESO y Bachiller, conocedor de la relevancia del término nación, de la historia de la suya propia y de la afronteralidad que ve cada día en la pantalla de su ordenador, es consciente de que la plasmación de un diseño de bienestar común y de un modelo social duradero no depende de una cota o una geografía, sino de las políticas y los logros que se realizan conjuntamente.
Más allá quedan las características propias de cada persona, pueblo o nación, las cuales hay que preservar y fomentar como lo que son: singularidades propias históricas y geográficas, culturales y lingüísticas, que revalorizan a la persona y alimentan el espíritu, pero no pueden ser excusa en una sociedad y menos en una sociedad democrática del siglo XXI, para politizar esa cultura y utilizarla como salvoconducto para desmarcar a toda una población del actual Estado de Bienestar.
Una de las razones que fundamentaron la Carta Magna es el hecho autonómico y la descentralización de las decisiones regionales, que daba así la libertad necesaria a cada pueblo para poder desarrollar apéndices constitucionales desde los cuales poder fomentar las particularidades de cada una de las CCAA y legislar según sus necesidades, hasta el punto de poder ejercitar el derecho a un Estatuto propio con el que permitirse protagonizar su propio papel en el conjunto del Estado. Y asimilar esta facilidad constitucional al hecho de nacionalizar una región riñe con lo votado por los propios nacionalismos aquel 27 de diciembre.
En estos treinta años de Constitución Española, destacadas personalidades que tuvieron especial responsabilidad en aquel lustro ya han afirmado que no era una Constitución cerrada, pero sí que podía unirnos para ponernos a la altura del resto de países que envidiábamos. El carácter especial del texto radicaba en que la posibilidad de hacer Leyes Orgánicas, completaba el proceso constitucional en cada caso, con lo que se aseguró su permanencia, pero también su flexibilidad en base al acuerdo logrado en congreso con las abstenciones del nacionalismo vasco, herido por su exclusión de la ponencia constituyente.
Este pacto de caballeros que fue la CE del 78 trajo consigo la recuperación económica, la consecución de una monarquía parlamentaria y el merecido pero muy trabajado estilo de vida que habían estado soñando durante décadas. Pero trajo consigo también la politización del recuerdo histórico de nuestra vivencia particular como pueblos y de la posterior desfiguración de la realidad, en la que más allá del reconocimiento a la historia particular de cada kilómetro cuadrado lo que se hace es alimentar mentiras geográficas, políticas o sociales, fomentar la insolidaridad tras haber aprovechado años de Historia económica y plural, y tratar de manipular a la sociedad en su conjunto. Y es aquí cuando entra de manera protagonista el joven en la reflexión.
La consecución de un fin deseable como el mantenimiento del estado de bienestar que hemos heredado de nuestra historia y de nuestros padres, se torna ahora entonces reducido a una sola reflexión o actitud en la que nosotros los jóvenes somos trascendentes. Herederos de una Constitución abierta como la que tenemos, que da reconocimiento a las múltiples realidades e historias que conforman el actual Estado de Derecho donde hemos crecido y podemos participar, hemos de reflexionar sobre nuestra relevancia en cada acto y actitud en tales acontecimientos.
La realidad constitucional española pues, la reflejan los millones de personas (autóctonos y migrantes) que empiezan ya a trabajar por el relevo como país, con el más alto conocimiento del pasado de la Historia y con la mayor preparación posible, ejecutada gracias a esta Constitución.
Es de recibo entonces alegrarse por el triunfo de una selección que combinó la fortaleza del arraigo navarro, la originalidad catalana y el desparpajo andaluz entre otras. Y la reflexión, por lógica, nos lleva a plantear si queremos seguir jugando, si queremos seguir demostrando que haciéndolo juntos somos los mejores, y si queremos seguir trabajando para sumar más y, dicho sea de paso, si queremos que el propio Príncipe de Asturias siga bajando al vestuario para felicitarnos.
lunes 26 de julio de 2010 | Escrito a las 13:31 0 comentarios
Republica
La República, como concepto de un sistema de gobierno, es muy amplio pero converge y tiene en común, para todas las opciones de república, que se sustenta en el respeto a la Justicia y en el establecimiento de un Estado Público de Derecho.
El proceso abierto contra el juez Baltasar Garzón ha despertado en el ciudadano un debate, y asiste a un espectáculo circense en el que un grupo de extrema derecha sienta en el banquillo a quien trata de resolver un crimen. Y el problema no es tanto la resolución del debate, sino el cómo resolver el debate.
En un país del siglo XXI, donde están establecidos una serie de derechos salvaguardados por una justicia, sorprende ver cómo su sistema raíz, de memoria, de recuerdo de acontecimientos pasados, tiene un agujero que demuestra la necesidad de una revisión urgente del mismo.
Cuando una Constitución escribe entre sus líneas palabras como Igualdad hay que suscribirlo a todas las acciones que responden a la aplicación de ese valor. La Justicia no debiera poder recibir en sala a quien denuncia que no quiere que se investiguen delitos (crímenes), en muchos casos del pasado del denunciante, sin que éste, de por sí, no sea detenido por encubridor (o defensor) de tales acciones pasadas. Por ser encubridor y por denunciar una serie de máximas que van intrínsecos a la Constitución que ella representa. Por Justicia.
Este pilar de cualquier estado moderno y quien lo administra, que es el supremo, en nuestro caso titubea y confirma que hay que investigar a quien trata de aplicar Justicia e Igualdad y basándose, ni más ni menos, en una Ley aprobada por los representantes ciudadanos, la de la Memoria Histórica.
Estos hechos demuestran que ya no es un problema de uno de los pilares básicos del estado, es una representación en el escenario público de que el sistema democrático actual, supuestamente igualitario y de derecho, desvía responsabilidades en caso de que vayan dirigidas a una oligarquía, no sólo social sino también política.
La Constitución Española no debe padecer de agujeros de seguridad (como en un programa informático) que hacen que tanto la Fiscalía General del Estado como la propia Ciudadanía tengamos que asistir impotentes a tal acontecimiento.
Un pilar básico de un sistema republicano como fue el que el régimen franquista silenció, es la Justicia. Emanada desde la igualdad, la libertad y el orden. Y es aquí donde se produce el hecho contradictorio: un juez, habiendo estudiado causas en otros países y tras aplicar una ley aprobada por la ciudadanía, es sentado en banquillo y señalado como presunto culpable.
El bug en cuestión hace reflexionar si es sólo es eso o si lo es en el concepto propio de Estado. Tal vez la configuración del estado tenga que cambiar.
viernes 16 de abril de 2010 | Escrito a las 16:29 0 comentarios
Pamplona y Juan Pablo II
Hace bien poco el ayuntamiento aprobó la colocación de una estatua de Juan Pablo II en la avenida que lleva el mismo nombre, en uno de los nuevos barrios de Pamplona. Es algo que desde el mismo día que se propuso esa denominación ya suscitó polémica y por la que muchas y muchos fuimos tildados de anticlericalistas, aunque nos basemos en principios constitucionales y gozando, yo en mi caso al menos, de una libertad religiosa desde la cual no tengo porqué invadir la de los demás.
Preámbulo de la CE: “Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz Cooperación”. “Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución”.
Art.16.1 de la CE: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.”
Pues bien, una vez más es la derechona navarra quien saca a flote temas que no garantizan la convivencia pacífica de la ciudadanía, cuando su tarea es hacer ciudad para todas y todos. Una vez más es la derecha quien se salta (ni más ni menos) la Constitución Española en la que tanto se ampara. Cuando le conviene, claro. Y una vez más es cuando podríamos decir que “Navarra se vende”. O no, se rompe. Pero porque ellos quieren.
Lo que podemos observar con esto es que en el ribazo ideológico conservador hay una falta de respeto total a los derechos que nos garantiza la CE, no ellos, sin albergar ningún tipo de esperanza más que el de la protesta y la queja ciudadana contra tal imposición.
La edil Cristina Sanz se atrevió a afirmar que: “Su colocación es una respuesta al clamor y al sentir popular de la inmensa mayoría de los pamploneses ". No es de recibo hacer tal comentario cuando existen iniciativas que deberían haber sido escuchadas desde el propio Área de Participación Ciudadana y Nuevas Tecnologías. Primero, y evidentemente, porque asegurar que es la inmensa mayoría de Pamplona quien quiere esta estatua es demostrar, como en el refrán, que además de no asegurar la participación ciudadana, se ignora al pamplonés y a la pamplonesa en pro de una demostración propia de fuerza. Y la segunda, porque aun siendo un área de Nuevas Tecnologías, por lo visto carecen de cualquier tipo de escucha dentro de la propia red que es internet, al asegurar que es en respuesta al clamor y al sentir popular de la ciudad cuando hay grupos en facebook, páginas y blogs que tratan el tema con sumo respeto y total rechazo a tal iniciativa. La edil además subrayó que es anticlericalismo lo que se respira en Pamplona, con lo que demostró, otra vez más y ya van muchas, que miente y maquilla la realidad, y evidencia la poca preocupación que se tiene desde el propio Área de Participación Ciudadana hacia lo que pueda sentir la mayoría de los ciudadanos de la capital navarra.
De todas formas, ¿ha hecho algo Juan Pablo II por esta ciudad?
sábado 27 de febrero de 2010 | Escrito a las 19:20 4 comentarios
Pongamos que hablamos de cultura
Pongamos que hablamos de cultura, de su presupuesto y de esos detalles que lo hacen como el más descriptivo de los últimos años. Y de que ha tenido que ser el PSN quien lo vista de seda, porque mona, lo que es mona, se queda.
Cada año, por Sanfermín, al abrir el programa de fiestas la primera vez, ilusionados por pasar todos y todas unas fiestas alegres y que nos dejen un buen sabor de boca, asistimos incrédulos de cómo se descuida hasta lo más característico de nuestra capital. Grupos, actos, y la programación en sí, se estancan año a año. Se silencian ideas, posibilidades, nuevas formas de mantener una fiesta tradicional como es ésta, en un siglo XXI en donde lo original de su cultura lo ha heredado mismamente de las formas con las que ha nacido del siglo anterior.
Un partido empeñado más en mantenerse que en lo que es la labor de un Gobierno: gestionar, hacerlo bien, y asegurar un futuro más estable y digno, que en hacerlo realmente. Preocupándose en si los reyes magos en Corella han salido con las Juventudes Navarras dejan en evidencia que optan por politizar la tradición cristiana, que es de todos, pero también que siguen como meros observadores, desde la altura, de las necesidades de los demás.
Podrían politizar el presupuesto, que también es de todos. Y hacer carrozas bonitas, para que las vea todo el mundo, con luces que sean como la ampliación de Sancho el Mayor de Tafalla que ha presupuestado el psn, a que pongáis luces de colores y equipar centros de FP y subvencionar a los jóvenes empresarios, como hacemos los socialistas. Y pasear la carroza por Cabanillas, Berbinzana y Viana, por la que la carroza del PSN ya ha pasado, marcando cuál es la polític apor la que apuesta, que es en la que realmente se le tiene que ver a un partido de gobierno. Y éste, desgastado y confortado en algunos de los aciertos pasados, este partido, que es UPN propone como relevo a su más perfecta representación de la cultura gris, el cuidado social más tenebroso de los últimos años y la construcción a base de hormigón y no a ideas, construyendo para todos y asegurando futuro y calidad de vida.
Barcina en particular, se comprometió en elecciones a rebajar el precio a los jóvenes en lugares como el Baluarte, como ejemplo perfecto de que su único punto de vista es rebajar en su ocio dirigido, en el ocio que plantea mientras muchos de los jóvenes culturalmente hablamos un idioma completamente diferente.
Y cuando esto ocurre, es porque la política conservadora para una sociedad como la navarra carece de ideas que complementen el excesivo desarrollo a base de ladrillo del que se ha jactado durante todos estos años,
A todo esto, el PSN enmienda quinientos mil euros a Cultura, para que en torno a veinte mil jóvenes, comprando un bono, podamos gastárnoslo en cualquier tipo de acto cultural en Navarra. Y aún va más allá y hace que un autobús nos pueda acercar desde cualquier parte de la geografía navarra a ese evento.
Y es que ahora, como en Castejón, queremos que se presupueste y subvencione la cultura sin dirigirla.
Mientras que en otros pueblos en los que ha entrado la derecha a hablar de cultura lo ha hecho como en un paloteado, desgastandola y riéndose de ella, los jóvenes creémos que lo que nos merecemos es una Cultura Libre, planteando programas de cultura en el que el joven, por joven y por receptor, debería ser escuchado y empujado en su formación cultural, no tutelándolo, no señalándole el camino de la cultura del dedo índice, la del porque yo la quiero así.
Debería abrirse a la sociedad, los centros públicos, las escuelas y los teatros, y el presupuesto que las sustenta para que en el siglo XXI, entremos, como navarros también, con una tradición de cultura libre que se parezca un poco a la de tiempos que se tienen que recordar.
miércoles 20 de enero de 2010 | Escrito a las 19:26 0 comentarios

