Shakespeare tenía razón

Artículo para el diario virtual ORAIN. 19 marzo 2018.
http://navarra.orain.eus/shakespeare-tenia-razon-articulo-eneko-abal/

El artículo apunta a la diosa Cibeles y la relaciona con el contexto histórico desaparecido en el entorno de William Shakespeare y su frase “Navarre shall be the wonder of the world”. 




43 años después de terminar la Batalla de Noain de 1521 nace William Shakespeare en Inglaterra. Su biografía y hechos son muy conocidos pero hay uno en concreto que señala a Navarra en el año de 1598, en su obra “Trabajos de amor perdidos”. En ella dice literalmente que “Navarra será la maravilla del mundo”, una afirmación en una comedia que ha tenido muchas lecturas a lo largo de estos últimos años, muchas. Tantas y tantas que la frase ha provocado estudios y politizaciones en igual medida para la historia de Navarra.

Resta repetir que la obra es una comedia. Desde que se escribiera ha sido nombrada de forma recurrente para provocar cierta tragicomedia cuando se ha gritado como lema en alguna ocasión. No se tomó muy en serio. Este artículo ahonda de forma rápida en el cuánto de enmascarada ha estado la frase hasta nuestros días para lo que, desde el principio, ha de mencionarse que el reflejo de esta afirmación llega a hoy gracias al ocultismo que practicó Shakespeare pero, sobre todo, y resta también decirlo, gracias a la extraña no-desaparición de un rastro navarro de aquella época.

“Maravilla del Mundo” es un término estudiado a conciencia. Lo puso en una comedia un dramaturgo, escritor y poeta que para nada dejaba algo al azar en su narración. Por algo es tan reconocido, evidentemente. A su autor se le ha estudiado desde la óptica inglesa y desde muchas otras. Se le ha investigado su lenguaje de escritura, su forma de argumentar en su obra y hasta las rimas que dejó, casi todo. Pero desde Navarra y ahora que pueden crearse enlaces con la historia de un toro y un taurobolio, su afirmación maravillosa adquiere de nuevo la integral de su argumentación desaparecida.

Imagina que Shakespeare, inglés del siglo XVI, quisiera escribir esos mensajes entrelíneas tan característicos de cualquier escritor de culto. Y ahora recuerda que William era inglés en un momento en el que España acaba de terminar su conjunción peninsular ibérica y anuncia su descubrimiento de un nuevo mundo. Un nuevo mundo para un Shakespeare que vive en una isla donde se sabe perfectamente que se viaja a “américa” desde hace siglos. Y ahora imagina que Inglaterra está en un momento de problemas internos – como casi siempre en la Historia por otra parte – mientras se están repartiendo geopolíticamente el nuevo territorio que, recordemos, tienen algo claro que está ahí desde siempre. La comedia no solo no parece una comedia sino que además tiene un tinte a burla inglesa para el tiempo. Y también puede decirse coloquialmente que con Shakespeare y en Navarra, ha tocado una lotería que negaban.

Las lecturas más inquietas que lean estos aportes sobre navas, vascones y Roma tal vez hayan leído también la comedia shakespeariana y ya hayan visto esto. En cualquier caso, recordarán que en su día se habló de Cibeles en el río Alhama y que esa diosa tuvo unos sacerdotes llamados gallo. Y se habrán dado cuenta que un gallo es lo que describe Shakespeare sobre Navarre en su obra. Hoy, en este artículo, toca argumentar algo que ya habrá deducido más de una mirada inquieta. Para empezar la comedia es importante decir desde que éste nombre de gallo es como el de celtíbero, y ambos están hoy en un impass académico. Y lo están porque concluir que la etnia galos apunta a ser los gallos de unas costumbres desconocidas no es un dato histórico sin más. Es relevante. Es igual que cuando se señala que los habitantes de keltiberia vinieron del este europeo y poco tienen que ver con el latinismo “celtíbero”. Bastante relevante, pues de todo esto habló el historiador William Shakespeare en el siglo XVI mucho antes de que aquí saliera en un artículo.

Urge decir que William fue una persona a la que no se le reconocen viajes fuera de Inglaterra. Lo que hace que hablara de Navarra de oídas, como dice Miguel Izu Belloso en su “Falsas citas sobre la historia de Navarra”. O de oídas o por lecturas, porque la expresión “maravilla del mundo” aparece en labios de un personaje llamado Fernando, rey de “Navarre” en una obra que es comedia. Ese nombre de ese rey llama la atención de entrada porque, en Inglaterra, se ha tenido que saber que en la realidad, no en la comedia, Navarra ha sido asediada durante décadas por un rey llamado Fernando de Aragón.

Sumariamente. La trama cuenta que el rey quería cerrar su corte y convertirla en una academia en la que él y sus amigos dormirán tres horas cada día y “buscarán la inmortalidad encerrados durante tres años para dedicarse exclusivamente al estudio y a la contemplación, comiendo y durmiendo lo mínimo y comprometiéndose a apartarse de cualquier contacto femenino”. Miguel luego expone que William elige Navarra como nombre de ese reino ficticio porque en ese momento Navarra y su capital del momento, Pau, era famosa por su renacimiento cultural, el centro de una zona en plena “irradiación renacentista” mientras que España seguía en el “oscurantismo papal”.

Tras esa escena aparecen en la corte la hija del rey de Francia y otras mujeres que dan lugar a la trama en la que frustran todos los planes, claro. De ahí la comedia. Miguel – al que saludo muy cariñosa a la vez que humildemente porque esta hipótesis va por otro lado – argumenta después que “maravilla del mundo” es una frase que probablemente William puso como metáfora de esa Pau renacentista, y señala desacertadas las lecturas que concluyen la frase shakespeariana como una señal del sur del Pirineo. Incluso menciona a esas personalidades políticas y científicas que mentaron la frase con la fanfarronería de otro personaje, don Adriano de Armado.

Rindamos pues un buen homenaje a éste y a todos los escritores que nos han dejado notas entre líneas, y resolvamos el entuerto cuanto antes. Hagamos como en la obra y veamos el atrezzo pero también el contexto, moviéndose al fondo de la escena de la presentación del rey Fernando. Es la primera escena, el comienzo de la obra: entran el rey y sus amigos Berowne, Longaville y Dumanine. Habla entonces el rey Fernando: “Que la fama, perseguida por todos después de su existencia, viva registrada en nuestras tumbas de bronce y nos preste luego su gracia en la desgracia de la muerte; cuando, a despecho de este voraz devorador, el tiempo, adquiramos por el esfuerzo del soplo presente aquel honor que logre enervar el acerado filo de su guadaña, y nos convierta en herederos de la eternidad. Por consiguiente, bravos conquistadores -pues sólo lo sois vosotros, que guerreáis contra vuestros propios sentimientos y el ejército enorme de anhelos del mundo-, observemos en toda la rudeza de sus cláusulas nuestro último edicto”.

Y sigue: “Navarre será la maravilla del mundo. Nuestra corte, una pequeña academia, apacible y contemplativa, consagrada al arte. Vosotros tres, Berowne, Dumaine y Longaville, habéis jurado vivir conmigo por término de tres años, como camaradas de estudios, y guardar los estatutos contenidos en este documento. Formulasteis ya vuestros votos, y ahora sólo resta suscribirlos con vuestros nombres. ¡Que su propia mano prive de su honra al que viole el más pequeño artículo de los aquí trazados! Si tenéis el valor de cumplir vuestras promesas, como habéis tenido el de empeñar seriamente vuestras palabras, firmad y permaneced fieles”.

Un texto realmente apasionante el de esta comedia. La iniciación de los sacerdotes gallus-galli de la religión arcaica de Cibeles tenía como protagonistas dos piedras con las que se emasculaban el pene para renunciar precisamente a la vida sexual. Entraban así al servicio de la diosa que personificaba a Madre Tierra. Se emasculaban para homenajear a Atis, que era el pastor flautista amado por la diosa. Pastores y flautas como en Navarra. Atilios, atilianos y un largo etcétera también. El símbolo de Atis es un árbol almendro porque su madre le creó a través de una almendra en su regazo. Nana se llamaba, de ahí cantar nanas en España. Y de ahí los almendros de Navarra. “La abuela de España”, que diría Claudio Sánchez Albornoz. Atis muere por un jabalí en unos relatos, o en otros por desangrarse emasculado al sufrir el abandono por los celos de Cibeles. Atis se había enredado con una ninfa llamada Sagaritis y claro, eso había enfadado a la diosa. Le había prometido castidad y había violado su promesa debajo de un árbol pino. También hay lecturas que hablan de Atis como un hijo adoptivo que la diosa había encontrado en el río Gallo.

William sabía perfectamente que Cibeles era una diosa antigua, de los siglos de Roma. En esa época la diosa creó un problema a Roma, uno serio sociológicamente hablando. Porque para ser sacerdote se emasculaban ellos, eran unos transexuales de la época, un tercer sexo de personas sin sexo. Antes de Roma habían sido 4 géneros, cinco decían en américa –  aunque solo si la sociedad ya era de unas determinadas características –. En Roma había gallus y gallae como chicos y, ante este ritual que se hizo problema prohibieron la emasculación auto infligida. El problema, en resumidísima cuenta, era porque esta vida traía una serie de consecuencias que Roma no asumía por una cuestión de orden social. Al prohibir la práctica solo quedaron gallos reconvertidos a astragali, que eran los no emasculados. Ellas eran las cernophoras, que ya estaban sobre los templos, debió ser el primer sexo en caer. Pero no se ve así, mejor darle la vuelta: la maniobra de prohibir la emasculación hizo que diera comienzo la secularización de la religión: a los oficios reconocidos, que son los pagados y consagrados, ya no accedía cualquiera con un sacrificio personal, solo con… Con dineros caramelos, que diría un amigo de apodo galo – ahí se paró la educación pública de entonces –. Se sorprende cada vez que le digo que su apelativo es un asunto de la humanidad que debía conocer hasta Shakespeare. Y que las personas de Cibeles eran distinguidas por su conocimiento de Madre Tierra. Son personas que hoy se ven en muchas partes de Navarra, no solo en apelativos, también en los topónimos sa, gar, sagar y las famosas manzanas de la sidra del dios Silvano de Cibeles. Que era la sidra del bosque del río Arakil a donde iban esos gallos de Cibeles. Estos gallos se relacionaban con aquellos, estos con otros y así hasta llegar a Inglaterra; lo deja a Cibeles en resumida cuenta como la universalidad romana hecha persona: la generalización de una percepción. La universalidad de ver que la humanidad de Europa estaba compuesta por figuras recurrentes que no entendía y que fue sustituyendo por Cibeles y sus gallos. Así que durante siglos no le quedó otra que dar vueltas y vueltas para describir Tutela de Navarra, el acunado de la madre de Atis, la tutela de Nana a Atis, frente al pomerium de Cibeles en el Ebro. Puede concluirse de forma iniciática que Roma sustituyó las tríadas religiosas indoeuropeas por Cibeles. Y en añadido a eso se demuestra que Roma y sus descendientes carecieron para siempre de la posibilidad de ver a la mujer ambivalente. A partir de Roma ya solo se verían tríadas tras recortar la religión a hombre, mujer y hombre-mujer, de ahí la percepción de hoy. La realidad natural sin embargo pinta a mujer, a mujer-sin, a hombre, a hombre-sin, y a ese quinto sexo oculto. Roma utilizó figuras intermedias entre lo natural y material para ir disolviendo el carácter natural en su materialismo, en su sistema.

William se echaría las manos a la cabeza si viera qué es de aquello aunque claro, es también probable que lo viera venir y decidiera actuar para siglos. Entonces aquí nos estaría haciendo una reseña histórica muy inteligente en la época, porque se estaban cazando muchas brujas y piratas en su presente y, a fin de cuentas, era la razón de la caza y ésta estaba relacionada también con Navarra. Tal vez por eso la empatía histórica de Inglaterra con el monte Pirineo. Además otras geografías la respetaron. Fue porque hubo zonas de Europa que aún se reconocían en el espejo que hoy está roto. Ahora los cristales están esparcidos por el suelo histórico, como este de William y el buen espacio de “exonimias” que confirman estas relaciones europeas. De ésas, también debía conocer algo William. Con ellas escribió en su lengua para ser un referente durante siglos, y denota que algo conocía de sus humanidades. Sí, son toponimias que se tachan de exonimias a veces, y también son nombres en inglés, pero es algo que precisamente relaciona a unos keltiberos con esos ingleses. William tenía que saberlo al poner a uno de los personajes como ber-ownie, es decir ber-propio, de berg, de las comunidades naturales del agua. Un berg soberano como Navarra. Una preciosa redundancia arcaica, porque un berg, un ber, ya es de por sí soberano. Y utilizo la palabra “soberano” para poner sobre la mesa otra redundancia arcaica, y un enlace de aquí a próximos aportes. No cabe todo en este espacio.

Madre Tierra es la naturaleza, la de los toros y gallos de Cibeles, y esos otros personajes de la obra son también relacionados con Navarra. Ahora mismo carecemos aquí del enlace que explique a Longaville y a Dumanine, si, y la Toponimia Oficial de Navarra tiene esas raíces como en otras zonas de Europa, también. Es de recibo apuntarlo honestamente por no poder incrementar las mugas de este apunte. A cambio sí que puede señalarse un pase foral que acontece en la comedia shakespeariana, concretamente un pase torero. Acontece en esa escena inicial, una escena fenomenal, con magnífica interpretación, en la que Fernando descubre el pase del ficticio reino Navarre: “Formulasteis ya vuestros votos y ahora sólo resta suscribirlos con vuestros nombres”. Aquí se señala al voto que tienen que sancionar con su rey, es decir que no manda, es decir asunta, sanciona como los Sanchos. Y nombra el pacto del derecho foral, que es el viejo sistema romano de las cernophoras de Cibeles. En balsaforada y Ribaforada hubieron de residir algunas. Ellas, por su exquisito conocimiento de la Madre Naturaleza, sabían de partos, de poner nombres o de guardar costumbres, que es lo que era el fuero básicamente: parir poblaciones, organizarlas y reunir las costumbres para configurar un documento con el que convivir. También eran las únicas que podían comer jabalí en una época arcaica. Ellos no. Son evidentes los porqués. Era el Amor a la mujer, y media Europa tenía un jabalí como símbolo. Gorrín, rojo. Un color relacionado con Roma y con una Navarra que tuvo decenas de fortalezas en pie antes del siglo de Will. Y como infraestructuras herederas de la ingeniería romana que eran, estaban encopadas con una flamma torreri. Una persona que vestida con reflectantes que señalaba caminos durante el día en la vía, desde lo alto de esas torres, dando origen a la actual torre-faro y al Alfaro de Cibeles.

La universalidad del patriarcalismo




Artículo para el diario virtual ORAIN. 12 marzo 2018.
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Una reflexión sobre la dinámica de la universalidad en la historia con la explicación de algunas de sus características más relevantes. Se trata de una confrontación entre el sistema materialista y el viejo sistema natural en un día cualquiera en las semanas de manifestaciones y reivindicaciones de pensiones dignas, igualdad de género o derechos laborales.



Iba a terminar este invierno con un artículo sobre la “universalidad”. Había preparado un texto a propósito del 800 cumpleaños de la Universidad de Salamanca que pintaba bien sobre el calendario para argumentar cómo la universidad ha perpetuado hasta hoy una metodología no del todo óptima. Añadía cómo es hoy criticada desde sus entrañas y han salido nuevas ligüísticas, nuevos medievalismos o nuevas sociologías. También en Salamanca. Y eso con el trasfondo particular del estudio de Navarra y de como influyó en su conocimiento histórico, que es a lo que vengo aquí en resumida cuenta.

Un compañero de algunas reivindicaciones y tracas me señaló lo interesante que era el cómo llegaba a la etimología de nava o a Cibeles, no tanto al qué. Que también. Me insistía en lo raro del cómo, le resultaba casi divertido si era como se lo contaba. Siempre le digo que es más disfrutar que divertirse, pero ese es otro tema. Hablábamos sobre nuestras cosas hasta que dijo que en 2018 se cumple el octavo centenario de la Universidad de Salamanca.

Justo después, como buenos navarros, nos acordamos de Palencia y de que la suya era realmente la primera universidad de la península, que hay quien cree que es la de Salamanca. – Unos crean la fama y otros se la llevan, dijimos. – Como en el vino, aquí la costumbre y allá la denominación. Ha sido tanto el ninguneo sobre Navarra que da hasta para postillas graciosas, entiéndannos. El caso es que me propuse en esos días que esta nota reflexiva antes de la Liberalia y sus nuevos informes fuera sobre el universalismo pero, vistas las fechas, con tiempo, hay más que introducir, cabe más.

El universalismo es esa tendencia a hacerlo todo igual, generalizarlo, globalizarlo. A priori es bueno, puede parecerlo, pero tiene algunas contrapartidas muy negativas. Una de ellas es con la historia de Navarra. Si, también mi compañero reaccionaba con estupor cuando lo oía tan claro. Puede resumirse que el universalismo ha hecho desaparecer muchas zonas de la historia hasta hoy y una fue ésta.

Es de perogrullo decir que siempre habrá momentos históricos muy conocidos y otros sin conocerse, y que de eso no tienen responsabilidad ni la ciencia ni la universidad ni el método. El método a fin de cuentas es eso: descubrir poco a poco. Así que es ilógico criticar nada de una metodología cuando la historia es ir estudiándola para ir conociéndola. Siempre habrá un después con un nuevo estudio que arroje nuevas y más empíricas conclusiones, más científicas. Es evidente. Solo que hay un problema con Navarra. Un problema que sí hace mirar al método. Porque Navarra como el Perú no fueron olvidadas, fueron voluntariamente desaparecidas hasta en sus rastros. Y ahí sí, el universalismo tiene mucho que ver.

Uniformar un método y una misma percepción hizo que se estudiara igual a Roma que a Navarra por ejemplo. Hasta el siglo XX se han estudiado los rastros a través de los mismos autores clásicos, siempre. Autores que de inicio guían la percepción y al hacerlo queda perpetuada en el mismo método. Lo impregna de metodología. Puede parecer redundante pero no: es casi la misma deontología desde hace 2000 años. La educación es testigo de ello. La metáfora casi perfecta, con sus clases arcaicas y su alumnado educado por igual, sea hiperactivo o pasivo. Eso es la universalidad: la igualdad formal.

Pero hace bien poco se ha reivindicado igualdad un 8 de marzo, y lo que en teoría parece que se quiere es equidad. Digo esto porque a no ser que se quiera más igualdad formal, que vemos no es el caso, ese error de percepción huele mucho a centenario. No puede ser nuevo. Porque tenemos claro que hoy se exige respeto, equidad.

Entonces, ¿quién ha confundido las palabras? ¿Por qué? Confundir las palabras hace confundirse en el método. Y con el método cae la propia reivindicación tarde o temprano. Y esto lo sabe muy bien el sistema contra el que nos manifestamos. Y lo sabe utilizar, tiene herramientas que van guiando cómo confundirnos y dónde. En qué palabra o a qué hora. Es pura sociología aplicada. Hasta los partidos políticos tienen su órgano tramitador de esa estrategia. Confundir es algo que se sabe hacer y es común hacerlo. Está bien visto.

Las reivindicaciones de estos meses han hecho que caigan muchas caretas. Hasta ha habido algún desnudo involuntario de esos que se viralizan en la representación política. A más manifestaciones surgen más contradicciones que hace caer más caretas. Sin embargo es extraño ver que se va por partes y sin un objetivo concreto. Solo reformas y palabras de clase en un planeta que va camino del “especismo” y la totalidad. Y eso es otra contradicción. Vaya hartura.

Ya no solo es por el universalismo, ni es por el octavo centenario o por el cómo de la percepción de Navarra, es que la sociedad está siendo muy engañada con el mismo método de siempre: la contradicción. Y si, en Navarra de esto sabemos muy bien. Es un paseo, algún debate, puede que alguna rueda de prensa y cuatro programas en los medios. Al final para que el patriarcalismo, que es estructural, que es sistémico, siga existiendo de forma más refinada.

Casi nadie está planteando cambiar el orden patriarcal de la estructura social (como se dice con palabras de clase). El sistema. Solo vamos a por una de sus partes. Olvidamos que su base es la secularidad, el orden, la universalidad de ese orden, y entonces no atendemos a las señales. No atendemos al problema de su esencia culturalista, no atendemos a su agresiva forma de dividir en sexos, culturas, religiones, países o economías. Rediez, se divide hasta por dineros. Es increíble. No vemos la inidentidad que provoca el individualismo (desarraigo) pero sí vemos la complementariedad de “la mujer”. Todo conduce a ella.

A la vez es como si la viéramos a ella pero no en su paisaje. Solo a ella, sin sus causas concretas sin sus principios y causas. Solo sus problemas (que los hay y muy graves). Nos han enseñado a ver así. Solo focalizando. La mujer, en su definición sistémica, podría ser la consecuencia-causa más grande de la inidentidad en la humanidad y se ve perfectamente que es, ha sido un auténtico juguete para el patriarcalismo. Con él nos han manipulado a mujeres y hombres por igual. Y a Ella como víctima. Es muy grave llegar con estas pintas humanas al siglo XXI. Debemos recordárnoslo más. Mucho más.

Hoy tenemos investigadoras de género que atestiguan grandes análisis al respecto. Debiéramos también darles las gracias como auténticas hamas que resultan ser cada día. Ahí sí late algo ajeno al patriarcalismo. Y encima cada una con su dinámica propia. Es precioso ver la dinámica explorando la agresividad patriarcalista, criticando y estudiando desde tantos fondos. Así que da mucho respeto acercarse a un tema tan controvertido, lo confieso. Para hacerlo pongo muy humildemente la palabra matriarcalismo dos veces, sobre el texto y sobre mi solapa. Matriarcalismo.

En el patriarcalismo siempre necesitaremos complementos. O directamente seremos personas-complemento como mujer, como trabajadora, como educadora o como política. Y pasa igual en el otro sexo. No como mujer, claro. Son reflexiones y términos que al quitarlos de las escuelas junto con su asignatura de filosofía suenan a broma o a incomprensión. Es lo que quiere el propio sistema materialista, que no le critiquemos en su naturalidad. Que no veamos las raíces.

Vamos a tratar de entender este manipulado: nos manifestamos para quejar la complementariedad, si, y con eso se quiere cambiar la complementariedad por la omnipotencia. Cambiar la mujer complemento por la mujer que vale para todo, ambivalente. Vale. Pero eso lo hacemos mientras la mujer sigue como centro de un universo de complementos. Eso si no es directamente el complemento de algo. Y al ser la humanidad una división y un complemento de algo esto vuelve a señalar que es el problema es estructural, no solo de género y circunstancial. Y también hay que decirlo más.

El patriarcalismo puso a la mujer mucho peor que al hombre, siempre, es su lógica. La dejó como complemento y ahora directamente la pone de producto. Si. Incluso de consumo. Pero también fue siempre así. En el patriarcalismo siempre fue consumo, producto, complemento y víctima. Es. Más víctima que complemento. Como si fuera una antiquísima ofrenda a la agresividad patriarcal del sistema.

Y no para ahí, no, la sistémica patriarcalista también tiene víctimas en otros segmentos, a sumar en el mercado laboral, en el educativo y en el del espectáculo por ejemplo. Así que, ¿cómo no va a tenerlas en su tótem más preciado? Lo empezamos a ver hoy muy descarado, al sistema, pero seguimos paseando como nos dice él que hagamos. No me digan que no suena irónico.

Todo esto parece ser la consecuencia de universalizar, no puede ser otra causa mucho más lejana. En el fondo universalizar es lo que provocó primero conquistas, luego borrones como los de Navarra, luego testigos universales como los del siglo XVII y, después, la universalización de la inidentidad tecnológica. Ahora somos un bit en el binario, y estamos en la parte que somos 0. La inidentidad. Solo unas pocas personas son 1. Antes de eso fuimos apellidos y mucho antes simples apelativos. Unos apelativos que los daba tu comunidad según el comportamiento dentro de ella.

En la comunidad, para dar ese nombre, se ponían en valor tus labores, tu existencia, añadían algún color o número característico y ya tenías el nombre. Esto implica que esas comunidades no fueron precisamente patriarcalistas hasta hace bien poco (nombre frente a apelativo) lo cual da conclusiones muy amplias y largas. Una sí que puede traerse, además importante. El ser humano no puede existir como un ser independiente con nombre, con apellidos, con número, o con lo que quiera que se invente para mencionarle y quitar su existencia concreta.

Nos hemos manifestado por esa existencia concreta con las pensiones, con la mujer, con los jóvenes o con la deuda, si, pero al mirar con profundidad vemos que ésta de poner nombre a la existencia, dividir con nombre cada segmento, es una de las raíces principales del problema – y son muy pocas –.

De hecho ésta en concreto es una de las partes fundamentales con las que se estudia una lengua en la Universidad de Salamanca por ejemplo. A través de esto de nombrar y de los consiguientes pronombres de una lingüística puede saberse un origen u otro, indoeuropeo o no. Eso tiene que ver mucho con Navarra además. El pronombre, la mezcla de nombre y posesión. Mío, tuyo, suyo. Propiedad privada, es ya lo que faltaba.

La posesión, el nombre y la independencia son en resumida cuenta las características de inidentidad y de esencia del sistema patriarcalista. El nombre frente al apelativo de una responsabilidad en la comunidad. Águila negra por ejemplo. La esencia independiente frente a la existencia concreta que ocurre desde que nacemos (hoy contaminada de complementos). Se puede palpar que por más que este sistema diga que sí, es imposible, no puede ser que el ser humano sea independiente. No nacimos para ello.

De haberlo hecho hubiéramos salido del agua con un caparazón como el de las tortugas, pero no fue así. Tenemos voz y voluntad (conciencia), una madre y un amigo, así que entenderán que la reflexión concluya resumiendo que la sociedad tiene un claro síntoma de contradicciones. El remedio del diagnóstico se suma a los numerosos que señalan una única solución posible: reivindicación general y perpetua. La palabra huelga se queda corta. La totalidad junta. Porque por si no ha quedado definido lo suscribo otra vez: nos están dividiendo en sectores y con ello los esfuerzos que serían posibles.

Manifestarse está muy bien, no reneguemos nunca de ello, pero es contradictorio tratar de femineizar un sistema patriarcalista, que es una de las claves con las que hemos dado en la sociedad. El cambio parece que va por ahí, pero igual es mejor matriarcalizar el sistema después de ponerlo a cero, no antes. Si no sobrevive su esencia. Y los femeninos son unos principios preciosos incluso desde la masculinidad. Quien lo niegue está un poco desnortado como ser humano – muy materializado –.

Muy universalizado frente a la “totalización del sentido” femenina. A través de ahí se ve la raíz, ¿se ve lo siguiente? Avancemos de estadio: es humanamente imposible traer dinámicas matriarcalistas a un sistema que permanece patriarcalista. A lo sumo se refina un poco. O igual sí se puede femineizar algo que es patriarcalista, pero en ello tendríamos que cambiar el universalismo masculinizado, y hacerlo mientras nos manifestamos por universalizar cualidades del matriarcalismo dentro del patriarcalismo. Vaya lío.

Es más óptimo tomar la radical y cambiar la agresividad de la ley por la asuntividad de la comunidad. Que por cierto es algo que empezábamos a interiorizar como sociedad antes de estas semanas – ¿casualidad? –. Y antes de año de elecciones – no puede ser –. En ese panorama hay zonas del planeta que ya han iniciado su cambio biosustentable alejando problemas como éstos. Y las tachan de jaleo, claro, por ir a la base del problema.

Hasta se ha reivindicado repoblar bosques y se practica ahora. Por lo visto es mejor otro paseo para decir que lo que haya que hacer, que nos lo hagan quienes sabemos que no hacen nada. Y que refinen el problema como hacen con el petróleo, para contaminar menos y gastar menos. Pero seguir gastando y contaminando al fin y al cabo. Reformar. Un arte en el siglo XXI. Es esencial actuar y cambiar nuestra propia percepción del total que nos rodea porque pronto nos quedamos sin ese petróleo y llegan nueves y claros. Eso sí que conseguirá un cambio lo queramos o no.

Hay quien augura catástrofes sociales de todo tipo en ese momento de clímax climático, energético, financiero y de movilidad. Si quieren ver mi posición, soy de los que frunce el ceño sólo cuando alguien desconfía de la humanidad y de sus posibilidades. Ahí sí me podrán ver enfadado. No en la conversación crítica. Ésta a lo sumo puede ser irónica, pero no con maldad, eso sería insultar. Y la crítica tiene base, argumento, y puede llegar a transformar. De hecho en la sociedad era una herramienta para ello. Me niego en rotundo a desconfiar del ser humano. Sobre todo si viene con mucha crítica y es tiquismiquis. Eso es que lleva inquietudes dentro.